De planetas y lunas…

Ocho son los planetas que orbitan nuestra estrella central (el Sol): Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. A su vez, alrededor de nuestro planeta gira un satélite “natural” al que llamamos Luna, y que podemos ver en sus distintas fases a los largo de su ciclo de 29.5 días. Su distancia media a nuestro planeta es de unos 380.000 km (unas 32 Tierras apiladas) y se encuentra en lo que se llama una órbita síncrona, ofreciendo siempre la misma parte de su superficie a un observador en la Tierra. Esto es debido a que tarda en dar una vuelta sobre sí misma el mismo tiempo que en dar una vuelta a la Tierra.

Sin embargo, nuestra Luna no es única en el Sistema Solar. Un total de 168 lunas giran alrededor de los 8 planetas. Mercurio y Venus son los que se llevan la peor parte pues no han conseguido retener a ningún objeto orbitando a su alrededor. Marte tiene 2: Phobos y Deimos cuya apariencia no es la de una esfera como nuestra Luna sino cuerpos irregulares de muy reducido tamaño (unos 15-30 km). Neptuno y Urano les siguen con 27 y 13 lunas respectivamente. Pero los dos gigantes gaseosos, Júpiter y Saturno, se llevan la palma con 63 y 62 lunas cada uno.

El proceso de formación lunar no está totalmente esclarecido hoy en día y parece no tener una explicación única sino que diferentes procesos de formación han podido tener lugar en cada caso. En el caso particular de nuestra Luna, la teoría más aceptada indica que se habría formado tras una gran colisión con algún planetesimal o gran asteroide desgajando parte de la masa terrestre, convirtiéndola en un satélite. Con el paso del tiempo, los posteriores bombardeos de asteroides moldearon la superficie lunar generando los cráteres que vemos hoy en día. En el siguiente vídeo de NASA se puede ver una simulación de cómo pudo ser este moldeado.

Algunos de estos compañeros planetarios están siendo muy estudiados por la Astrobiología (ciencia encargada del estudio de la vida fuera de la Tierra) ya que pudieran tener agua en sus subsuelos. Un claro ejemplo de ello es Enceladus, una luna de Saturno en la que se está estudiando la posibilidad de que exista un océano de agua bajo una corteza externa de hielos. La mera existencia de agua líquida ya es interesante pues, por lo que sabemos hasta la fecha y por el único ejemplo que conocemos (la Tierra), la vida sólo puede formarse con la existencia de agua líquida. Otras formas de vida no basadas en dicho elemento no son, hoy en día, más que meras especulaciones. Y aunque en un futuro pudiéramos encontrarlas, lo que sabemos seguro es que si hay agua, las probabilidades de  existencia de vida, al menos en su expresión bacteriana, son altas.

Espectacular imagen de Enceladus (luna de Saturno) vista por la sonda Cassini de la NASA. Crédito: NASA. Para más información visitar: http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2006/09mar_enceladus/

jlillo

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